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viernes, 23 de octubre de 2026

El Sol entra en Escorpio

El Sol entra en Escorpio una vez al año, a finales de octubre, y permanece allí alrededor de un mes, hasta finales de noviembre.

El Sol es el principio vital: la voluntad, el impulso creativo, la necesidad de existir plenamente y de recibir reconocimiento por ello. Su signo colorea el yo, y su casa muestra en qué ámbito de la vida una persona se siente más viva. Da fuerza de carácter, lealtad, veracidad e intrepidez. También da orgullo: el deseo de dominar y de estar siempre en el centro, hasta que un yo que solo responde ante sí mismo termina en soledad. En tránsito, el Sol actúa como un temporizador. Cada planeta natal que alcanza, y cada casa que atraviesa, recibe una carga.

Escorpio es agua, fijo y negativo. Su tema es la transformación, el cambio al que se llega descendiendo a la vida física y emocional. Prefiere vivir una sola cosa plenamente que tocar muchas a la ligera. Ahonda en un problema o en una persona hasta llegar al fondo, lo que lo vincula con la investigación, la indagación y la psicoterapia. Como es fijo, sus sentimientos son profundos, se resisten a ser puestos en palabras y se desvanecen lentamente. Su regente tradicional es Marte. La práctica moderna sitúa a Plutón junto a Marte como corregente, y leemos a Plutón como un segundo color del signo: el cambio que nace de aquello mismo que cambia, y la cuestión del poder.

En conjunto, la voluntad del Sol entra en un agua que no se mueve con facilidad. Cualquier planeta en Escorpio tiende a convertirse en un agente de transformación y a actuar con intensidad emocional. El Sol, como centro del yo, lleva eso a toda la persona.

En su punto más fuerte, esta posición da intensidad de propósito y una presencia que se percibe antes de pronunciar una sola palabra. Aporta un agudo sentido del bien y del mal, la capacidad de levantarse de nuevo después de cada revés y la disposición a defender a los débiles. Vuelta en sentido contrario, la misma voluntad domina. Devuelve mal por mal y, malinterpretada, guarda silencio. La fama de vengativo de Escorpio es mayor de lo que merece: el signo tarda en enojarse, y lo que parece rencor es a menudo un sentimiento que tarda más que la mayoría en irse.

En la lectura cabalística, el Sol se sitúa en Tiphereth, el corazón del Árbol. Ese es el centro de la conciencia, y su tarea es llevar su armonía a la vida cotidiana. Escorpio lleva la letra Nun y la facultad del olfato.

La intensidad al modo de Plutón se vuelve peligrosa cuando sirve solo al propio yo. Lo que esta combinación pide, entonces, es poner su profundidad y su persistencia al servicio de algo más grande que el propio yo: un grupo, una obra, personas que necesitan quien las defienda.

Fuentes: Cosmic Birth Map, The Planets (2026); Cosmic Birth Map, The Signs (2026)

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